Después de esperar 37 años;
después de luchar siempre en condiciones difíciles ante rivales que siempre salieron a
jugarle a su máxima capacidad, el América se coronó ayer en el estadio de la CU al
vencer al Veracruz por 2 goles a cero. Con esto sumó 42 puntas en 30 partidos y dejó
empatados en el subliderato al Atlas y Guadalajara que acumularon 40 puntos. Ante un
ambiente frío, solamente amenizado por la banda pueblerina de la "porra"
aristocrática de los cremas, y frente a una concurrencia que no llenó, ni remotamente el
recinto del Pedregal, los cremas hicieron un partido conservador, sin grandes
precipitaciones y con un gol en cada tiempo lograron lo que pretendían conseguir, ya que
con sólo empatar se sentaban en el trono. Solamente al final, cuando ya la corona estaba
bien cimentada en las sienes del decano de los clubes del futbol mexicano, fue cuando la
gente se desbordó é invadió la cancha forma tumultuosa para cargar en hombros a los
nuevos campeones, despojarlos de sus camisetas y pasearlos por todo el estadio. Fue un
triunfo inobjetable, pero no grandioso, porque, como decíamos, la victoria fue
conservadora, tranquila, sin precipitaciones. Y así, una Copa más de Liga va a las
vitrinas cremas, a juntarse a las que aquel puñado de héroes consiguieron de 1934 a
1928. ¡Ya es campeón el América! Ahora vamos a ver cuanto tiempo le dura. Y mientras
tanto: ¡Ha muerto el rey! ¡Viva el rey! . JOSÉ LUIS MARTÍNEZ DE LA VEGA, EL HERALDO DE
MÉXICO.