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Y tú, ¿Por qué le vas al América?

  • Escrito por  Raúl Galicia
  • Martes, 06 de Enero de 2015 11:18
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Por Raúl Galica.

Es la pregunta obligada cada que el equipo azulcrema alcanza la cima del fútbol nacional. Y la respuesta tiene varias explicaciones: Por el uniforme, por sus jugadores; Por tradición familiar, por herencia paterna, por las hazañas históricas, por sus triunfos y los títulos… ¡Por la mascota! Para cada americanista existen razones distintas entre sí para amar a estos colores. La mía no es tan diferente a la de los demás. Tuve la fortuna de que mis padres eligieran sabiamente la época en la que yo vendría al mundo. Mis primeros años coincidieron con la etapa más exitosa de la historia, la década de los años ochenta. Viví día a día los grandes partidos de aquella escuadra que lo ganó todo y qué marcó la vida de quienes participaron en la cancha. Tuve una niñez feliz gracias en gran medida a la pasión que este equipo despertó en mí desde el primer juego que disfruté a conciencia, aquel 0-5 ante el Cruz Azul en el 82. Desde entonces no he podido dejar de ser un cautivo y apasionado seguidor del América.

Pero fue hasta mediados de los años 90’s en los que vinieron cuestionamientos serios sobre el delirio amarillo que me aprisionaba. A mis compañeros de la Universidad no les parecía congruente el tener la sangre azul y la piel dorada pero al mismo tiempo llevar en el pecho los colores de mi equipo. Algo estaba mal en mí, decían. Algunos de ellos (que en su mayoría eran Pumas; o Chivas que serían Pumas o Pumas que fueron Chivas) encontraron una teoría ante la cual no tuve respuesta. “Tú fuiste educado por Televisa. ¡Tú le vas al América gracias a Chespirito, a Chabelo y al Loco Valdés!” De verdad no pude contestar…

Y es que de pequeño fui junto a mi familia al estreno en el cine de la cinta El Chanfle 2. Los domingos no me perdía al eterno niño de los shorts que antes de finalizar su programa gritaba a todo micrófono ¡¡¡Arriba el América, Cuates!!! Ese grito significaba en mi casa que era la hora de ir por el desayuno para llegar a mirar el juego de las Águilas; Que era la hora de irnos a casa de la abuela para reunirnos con los tíos a observar al conjunto milloneta o simplemente que llegaba el momento de partir con rumbo al Coloso de Santa Úrsula… Pero en especial el nombre de Manuel el Loco Valdés resultaba el delirio y el éxtasis azulcrema en su totalidad. Admirador de sus hermanos Don Ramón y el gran Germán Genaro Cipriano Gómez-Valdés Castillo mejor conocido como Tin Tán, siempre tuve fascinación por el gran Loco. Desde las películas en donde era un fantasma en blanco y negro con canciones y bailes de epopeya; con la voz sensacional en sus discos de rock y a go-go. En las películas de Walt Disney con el cuerpo de un oso bailador. Con las emisiones diarias durante esos años de los programas nocturnos en donde el Loco demostraba y marcaba la pauta para futuras generaciones de lo que era la espontaneidad frente a un micrófono. En aquellas veladas Don Manuel fue cómplice incondicional del América y no dudó en presentar en sus shows de la pantalla chica a las estrellas de la cancha, los jugadores, para hacerlos reír y bailar. Cobró apuestas humillantes al odiado rival y hasta reinventó el tema de las Águilas cuando los niños españoles del grupo Parchis le dieron como regalo una versión de nuestro himno deportivo. Si, lo tuve que aceptar. El Loco Valdés fue un responsable directo de mi delirio americanista. Y como no si en aquella primera tarde del resto de mi vida lo vi en un comercial de la cerveza de moda, la Carta Blanca, justo en el medio tiempo de ese Cruz Azul – América, bailando y cantando feliz a ritmo de can-can una estrofa hilarante que decía ¡TODOS QUEREMOS AL LOCO, EL LOCO ES UN ENCANTO, EL LOCO ES UN PRIMOR, LARALALALALAAA!


Insisto, era verdad. El Loco Valdés era parte importante de aquel América que me tocó vivir. Con gran emoción conservó la foto del plantel de la temporada 84-85 todavía con Reinoso al frente, firmada y dedicada por “el ombligo del mundo, el Loco Valdés”

El tiempo pasó y el Loco se volvió referencia únicamente de las viejas generaciones de americanistas pues su ausencia en las pantallas fue larga y prolongada. Fue hasta que por fin el equipo logró reconquistar el firmamento futbolístico y alzarse nuevamente con un título, el ansiado del 2002, en que volvimos a saber del Don Manuel. Y fue grandioso porque durante el partido ante el Necaxa, el Loco Valdés reapareció ante los ojos de la tv al dar de brincos y organizar porras en el palco más importante del Azteca, junto al dueño del equipo. Ahí tenía que estar, no podía faltar a la fiesta azulcrema. La apoteosis llegó cuando al caer el gol de oro de la victoria, entre los cientos de personajes que celebraban en la cancha, las pantallas gigantes del coloso descubrieron al gran Loco que trababa de ser coherente y responder una sería entrevista televisiva. Cosa imposible. De pronto, la risa y felicidad se tornó en nostalgia y llanto pues la afición amarilla comenzó a cantarle al Loco, empezó un pequeño y espontaneo homenaje al gran personaje. Don Manuel no pudo evitarlo y lloró por unos segundos, igual que muchos de nosotros los aficionados…

Aquella escena quedó de manera perpetúa en mi corazón sin saber los verdaderos alcances de aquel momento. Fue hasta que en una de tantas tardes futboleras en la AM de la radio, el enorme Jorge Che Ventura, con el grandísimo Ángel Fernández como testigo, hizo lo que mejor sabe hacer: contar historias de futbol y con ellas transportar a la audiencia a otros mundos, a otras épocas, a galaxias lejanas. Y la historia de aquel día fue la explicación a aquella verbena del 26 de mayo del 02 entre el Loco Valdés y el América. Fue pieza faltante en mi americanismo.

Cuenta Don Jorge que a finales de la década de los años 50’s, los años de romanticismo en México, la radio competía ferozmente con el nuevo invento llamado televisión por ser los únicos medios de entretenimiento para reunir a la familia mexicana en sus hogares. La familia Azcárraga era la poseedora de las estaciones radiofónicas y los canales televisivos más importantes en el país. Pero buscaban aún más. Con ese ojo visionario presagiaron que el futbol estaba por convertirse en el deporte y espectáculo más importante en el mundo. Y habría que formar parte de él. Hay que traer un Mundial de futbol a México, pero necesitamos tener un estadio digno para tal evento. Y claro, un equipo propio. Esa tarea recayó en Emilio Azcárraga Milmo, heredero y joven ejecutivo de la naciente Televisa. Aunque había un problema dicho por él mismo: “Yo no sé nada de futbol”

Asegura el Che que el Tigre se reunía con sus amigos en exclusivos clubes deportivos para jugar futbol y al mismo tiempo discutir sobre la elección y la decisión que le habían encomendado. Todos los presentes eran empresarios y sabían casi lo mismo del deporte de las patadas: muy poco. Se escuchaban ideas sobre comprar al Zacatepec, al León o al Toluca. Se discutía sobre revivir a los equipos españoles desaparecidos o incluso, generar un nuevo club con algo que identificara a parte de la afición mexicana. Todos los presentes vestían ropa deportiva de marca, de calidad, adecuada para dicho momento futbolero. Pero de entre todos sobresalía un joven espigado y ágil jugador. Era un actor incipiente y amigo del joven Azcárraga que corría y corría tras el balón sin cansancio. Hacía piruetas y barullos para dominar la esférica. Era el único que portaba unos zapatos de futbol junto con una auténtica camiseta oficial de juego. Era una desgastada playera del club América… Razón de más para ser blanco de la burla y la risa pues el América era un equipo de poca monta en el futbol nacional y que incluso estuvo a punto de desaparecer por los fracaso deportivos y la falta de apoyo económico. Sin embargo, sus aficionados eran muy leales y fieles, como lo era este histriónico al cual su comportamiento en la pantalla le hizo ganarse el sobrenombre artístico del LOCO, LOCO VALDÉS…

Y el Loco Valdés, fiel a su atrevida personalidad, no dudó en hacerle una súplica impensable al Tigre: ¡EMILIO, COMPRA AL AMÉRICA! ¡EMILITO, COMPRA AL AMÉRICA! POR FAVOR EMILIO, COMPRA AL AMÉRICA…

El heredero lo pensó seriamente pero por fin tomó la decisión. Creyendo en que el equipo ya contaba con una afición fiel y que además era de la capital, ofertó una propuesta irrechazable para Isaac Besudo, el dueño del equipo que desesperado aceptó la transacción. ¡Y así en julio de 1959 el América fue oficialmente adquirido por parte de Emilio Azcárraga y Televisa!

Lo que vino después fue la gloria total. Los Cremas se convirtieron el equipo más importante del país… Y el más ganador. Adquirieron a los mejores jugadores nacionales y de Sudamérica. Lograron hazañas increíbles dentro de la cancha, formalizaron la rivalidad ante el chico bueno de la película, el Guadalajara, y lograron superarlo de punta a punta a lo largo de varias décadas. Y bueno, el genial Manuel el Loco Valdés se consolidó como el mejor conductor de televisión gracias a su simpatía, habilidad y agilidad. Se adaptó al paso del tiempo y marcó pauta con su vestimenta estrafalaria, además de sus decenas de personajes en interpretaciones en la pantalla. ¡La comicidad llevada al grado de locura era Manuel Valdés! Lo mismo disfrazado de solterona que de un lobo feroz pero de buen corazón. Sus discos y sus interpretaciones musicales son inmortales y vaya, hasta tuvo rock & roll con la mejor versión de Verónica Castro….

Después de escuchar las palabras del Che Ventura no dudé en sentir emoción y alegría al máximo. El rompecabezas de mi americanismo estaba completo y valoré aún más todos esos programas de Don Manuel Valdés en los que se vitoreaba sin chistar a nuestro equipo y atrás de la pantalla bailaba a la par de sus locuras… Por eso, ahora cada vez que me reúno con mis fraternos amigos universitarios y de pronto surge de nuevo la mofa y el escarnio sobre el origen de mi pasión hacía las Águilas del América sigo sin explicarles el porqué de nuestra grandeza. Solamente rio y con una gran sonrisa les canto: ¡¡¡MI FAMILIA: AMÉRICA, AMÉRICA Y YA!!! TAN-TAN.

Modificado por última vez en Martes, 06 Enero 2015 13:07

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